Todas las facilidades e innumerables comodidades de las que disfruta el hombre en el s. XXI son buenas pero, como con todo, cuando se disfrutan en su justa medida. Por ello, no diré que inventos como el Facebook, el WhatsApp, el Tuenti, los smartphone con Internet, etc. son malos, pero sí diré que, o se usan con sentido común y con medida, o mejor sería no haberlos tenido. Es uno de los peligros que corremos hoy en día gracias a estas cosas: tener una incontinencia bestial de nuestra curiosidad por habernos acostumbrado a satisfacerla con todos estos inventos. Estamos todos expuestos a ir adquiriendo esta incontinencia, esta falta de dominio propio. Ni siquiera entro al peligro que corremos de exhibir en las redes sociales nuestra propia intimidad sin ninguna clase de reparo, como si fuese normal exponer al público cosas que al público no interesan (o no deberían interesar). Este es otro hecho que me fascina: las redes sociales se han convertido en un cementerio de la propia intimidad que muchos han aniquilado. El pudor y la templanza no son virtudes de moda.
Miguel Fernández de Castro Ruz.



