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La manifestación estudiantil del 29 de febrero y sus antecedentes

In Economía, POLÍTICA, Sociedad on 29 febrero, 2012 at 16:26
Huelga de estudiantes del 29 febrero

Huelga de estudiantes del 29 febrero

En este artículo voy a exponer detalles que me llaman la atención de las revueltas estas que llaman «primavera valenciana», y que al fin y al cabo ponen en evidencia la desinformación del manifestante medio, y la falta de respeto de algunos de ellos.

La primera realidad que me sorprende y que me da lástima es que muchos universitarios no han venido hoy a clase por miedo a que su coche pudiera ser rayado, o a que -como ya ocurrió en otras huelgas similares- unos piquetes se queden en la puerta del parking negándoles el acceso. ¿Dónde quedan los derechos de los que no pensamos como los manifestantes? Su lógica me fascina: no se contentan con hacer su huelga y dejar en paz a los que no queremos hacerla, sino que, por el contrario, algunos –espero que una minoría- tienen que venir a la Universidad a imponernos su huelga. Eso sí: cuando hablan dicen que los únicos que imponen son los del PP, que mandan a la policía cuando el pueblo discrepa.

Otra cosa que también me ha llamado la atención ha sido la contundencia con la que se ha culpado al PP por las cargas policiales. Primero: la actuación de la policía me parece correcta: una manifestación ilegal hay que disolverla, y si tras avisarles de la obligación que tienen de despejar la vía publica los manifestantes ilegales no sólo no obedecen sino que responden con insultos a los policías, creo que el uso de la fuerza es el único recurso que tienen en su mano. ¿Hubo excesos? Es posible, pero si hubo fueron casos aislados: los vídeos lo corroboran. Pero los manifestantes no se quedan en un «exceso policial», sino que van más allá, y responsabilizan al PP de ello. Esto no deja de hacerme gracia, pues veo que la gente no analiza los hechos para profundizar en el tema: sólo les motivan los primeros impulsos. Prueba de ello es que el Jefe Superior de Policía en Valencia, D. Antonio Moreno, el que se ha hecho famoso porque habló de «enemigos» al referirse a los manifestantes, está en ese cargo porque en 2008 lo puso ahí… ¿Adivina quién? D. Alfredo Pérez Rubalcaba, que entonces era el Ministro del Interior (antes de que abandonara el gobierno de Zapatero, como si él no tuviera nada que ver con ese PSOE que se hundía). Ante esto, me río –por no llorar- al ver que la gente pide responsabilidad al PP, como si Camps o Rita tuvieran poder de decisión, cuando el cargo responsable de la actuación que los manifestantes denuncian fue nombrado por D. Alfredo Pérez Rubalcaba. ¿Basta este dato para poner de relieve que no hay relación entre D. Antonio Moreno y el PP? Si verdaderamente, como dicen los manifestantes, quieren depurar responsabilidades políticas lo que deben hacer es ir a la calle Ferraz de Madrid, a la sede del PSOE. Esta es una de las cosas que ponen en evidencia la incoherencia en la que caen los manifestantes. Pero lo triste es que les da igual, lo que importa es tener un motivo –que sea verdadero es lo de menos- para culpar al PP.

Seguro que es por todos conocido el galimatías que se montó «en contra de los recortes» en el instituto Lluis Vives. Pues bien, en un principio se dijo que las quejas surgieron porque se había apagado la calefacción del instituto porque la Generalidad no pagaba. A mí me pareció sumamente triste, miserable y pordiosero que las quejas fueran porque no había calefacción, pero mi sorpresa llega –y con ella toda mi indignación- cuando algunos medios de comunicación desvelan que el Lluis Vives siempre tuvo calefacción, y que en sus cuentas tiene cerca de ochenta y dos mil euros. Pero entonces, ¿por qué se quejaban? ¿Tan fuertes son sus ganas de mostrar su disconformidad con el PP que se inventan excusas para quejarse contra el Partido Popular?

Mi pregunta es: ¿engañaban muchos de ellos, o en cambio estaban ellos engañados? ¿Sabría la mayoría de los manifestantes ilegales que la excusa era inventada, o en cambio fueron engañados por grupos políticos que engañaron para alcanzar sus fines? Ni lo sé ni creo que llegue a saberlo. Allá ellos con su conciencia. Pero antes de acabar me gustaría hacerles una pequeña sugerencia: que sus quejas sean, lógicamente, por motivos reales, pero además que sean quejas constructivas, y no sólo destructivas. Estoy harto –y creo no ser el único- de escuchar quejas contra las medidas del gobierno, pero apenas escucho soluciones alternativas. El déficit del Estado es insostenible: ¿Alguno de los que se queja puede dar una solución diferente –y que sea viable- para reducir el gasto público? Rectificar los errores cometidos hasta ahora duele, como duele curar una herida, pero no tenemos otra salida.

Miguel Fernández de Castro Ruz.

Sin alternativa

In Economía, Políticamente incorrecto, Sociedad on 22 febrero, 2012 at 20:00

Todas las manifestaciones, cargas policiales, quejas y demás hechos relacionados que están teniendo por escenario la ciudad de Valencia están mostrándonos realidades evidentes que muchos se encargan de interpretarlas a su manera. D. Miguel Schlatter ha dado en el clavo en su artículo, que recomiendo que lea: muchos dicen que la conducta de los policías es impropia en un país democrático, y se quedan ahí. Se jactan con un exceso policial, pero: ¿Y por qué no hacen los manifestantes como todos los ciudadanos de un estado democrático y piden el permiso para hacer una manifestación dentro del marco de la legalidad? Los policías han hecho su deber, que es disolver una manifestación ilegal. Si los manifestantes no quieren que los policías les traten así, que sepan que es sencillo pedir permiso y montar –como hacemos los ciudadanos de un país democrático y civilizado- la manifestación sin ningún problema; pero claro, las leyes y normas se aplican cuando a los manifestantes les conviene, y cuando no les convienen se las pasan por el arco del triunfo. La verdad es que mi postura en este tema es rotunda: no comparto nada con los manifestantes; ni la causa ni los modos de defenderla. Se quejan de los recortes, y ponen a los del PP como unos sinvergüenzas que se han atrevido a disminuir sus oportunidades educativas. Pero no terminan de recapacitar sobre los motivos de los recortes; no quieren reconocer que si el PP ha cerrado el grifo del gasto es porque los del PSOE no han dejado dinero tras él, lo han derrochado en la construcción de un idílico estado del bienestar que superaba con creces nuestras posibilidades. Me corrijo: los del PP de algunas comunidades autónomas también han sido culpables de este derroche sin sentido ni medida, aunque a nivel nacional el culpable del déficit es el PSOE. Es duro, pero es la realidad. Algunos defienden que lo que tiene que hacer un estado si sufre una recesión como la nuestra es aumentar el gasto público: esto me parece sumamente ridículo, pues si uno de los mayores problemas del país es la deuda que soporta ¿vamos a seguir endeudándonos como si aumentar nuestra deuda fuera a salvarnos? Ante el déficit sólo hay tres opciones para el Gobierno: aumentar la carga fiscal (que son los ingresos del Estado y de las CC.AA.), disminuir el gasto público (gastos del Estado y de las CC.AA.) o pedir dinero, aumentando así la deuda que soporta el país, e incrementándola con el paso del tiempo. Las medidas del ejecutivo de Rajoy eran evidentes, pues tal y como les han dejado el puesto los socialistas no hay mucho maniobra que pensar.

En un artículo anterior expresé mi deseo de que D. Mariano Rajoy –entonces jefe de la oposición- llegase a la Presidencia y fuese ese Cirujano de Hierro del que Joaquín Costa habló en sus días: un dirigente capaz de tomar las decisiones pertinentes, por dolorosas que fueran, para así sacarnos de la enfermedad que padece nuestro país. Han comenzado los dolores, y, aunque los sufrimientos son impopulares, no olvidemos que estos dolores son indispensables para recuperar nuestra salud. El ejecutivo de Rajoy no tiene alternativas a los recortes si quiere mejorar nuestra situación. Estamos pagando, con perdón, las cagadas de los años pasados. Como ciudadanos tenemos dos opciones: rebelarnos o aceptar la culpa y aceptar que ahora debemos pagar por ella. Creo que la segunda es la única que lleva a buen puerto.

Miguel Fernández de Castro Ruz.

Una primavera valenciana muy lluviosa

In Sociedad on 22 febrero, 2012 at 10:05

Ante mi estupor, España se escandaliza de la policía por guardar el orden público. Parece ser que la policía son los malos de la película. No es así. Está claro que quizás hay motivos suficientes para convocar una manifestación, pero por lo menos que se molesten en hacer la manifestación de manera legal, ya que el procedimiento administrativo no es nada exigente. Lo que no puede ser es que se culpe a la policía de violentos e inhumanos cuando todos sabemos que sin motivo no actúan, entre otras cosas porque las consecuencias que recaerán contra ellos, si se exceden, son desproporcionadas para evitar, precisamente, que ocurra. Hay cientos de videos en internet y puede apreciarse que ni la mayoría son menores, ni pacíficos ni víctimas de ningún ataque ilegítimo, y que la policía avisa y da oportunidades antes de actuar. Quizás es cierto que hay personas pacíficas que han sido víctimas de una reprimenda, pero son casos excepcionales. Todos sabemos además, que en esta clase de manifestaciones siempre hay personas que se meten sólo para hacer bulla y provocar a la autoridad, que no tienen ningún ideal por el que luchar más que la violencia y la destrucción.
Hay motivos para hacer manifestaciones, manifestaciones legales y pacíficas. En el momento en el que uno de estos dos requisitos se incumple la policía tiene el deber de actuar. Por el bien común. Para que la situación de España no sea más nefasta de lo que ya es. Hay que levantar la cabeza y poner todos un poco de nuestra parte para salir cuanto antes de este estado de endeudamiento grave.

Miguel Schlatter García

El Estado Español

In Monarquía española, POLÍTICA, Sociedad on 4 febrero, 2012 at 11:56
Juan Carlos I, Rey de España

Juan Carlos I, Rey de España

No puedo evitar escribir un artículo sobre las formas de Estado disponibles actualmente, después de leer los artículos de mi compañero, nunca bien ponderado, D. Miguel Fernández de Castro.

Es evidente que el tema de la monarquía es un tema muy discutido en estos tiempos de crisis. Es evidente que los españoles por defecto, hablamos de lo que no sabemos. Tienes razón Miguel pero también caes tú en este defecto. Porque una de las funciones del jefe de Estado es precisamente representar a España, que parece ser lo único que se le da bien y también es lo único que hace sin estar obligado de manera meramente formal. Últimamente nada más que nos supone gastos en sanidad con sus continuas caídas y golpes con supuestas puertas. Desde luego no voy a ser yo el que incite a una abdicación del Rey en su hijo Felipe, ya que, si soy monárquico o lo poco monárquico que soy, se me iría viendo como reina consorte a la Leti (así es como cariñosamente me dirijo a la periodista que es princesa de Asturias). Lo que la monarquía gasta es realmente una barbaridad, ya sólo por el patrimonio que tiene, legítimamente como Rey, gasta bastante dinero del contribuyente.
Las funciones del Rey según el artículo 62 de la Constitución de 1978 son: “a) Sancionar y promulgar las leyes. b) Convocar y disolver las Cortes Generales y convocar elecciones en los términos previstos en la Constitución. c) Convocar a referéndum en los casos previstos en la Constitución. d) Proponer el candidato a Presidente del Gobierno y, en su caso, nombrarlo, así como poner fin a sus funciones en los términos previstos en la Constitución. e) Nombrar y separar a los miembros del Gobierno, a propuesta de su Presidente. f) Expedir los decretos acordados en el Consejo de Ministros, conferir los empleos civiles y militares y conceder honores y distinciones con arreglo a las leyes. g) Ser informado de los asuntos de Estado y presidir, a estos efectos, las sesiones del Consejo de Ministros, cuando lo estime oportuno, a petición del Presidente del Gobierno. h) El mando supremo de las Fuerzas Armadas. i) Ejercer el derecho de gracia con arreglo a la ley, que no podrá autorizar indultos generales. j) El Alto Patronazgo de las Reales Academias. “

Como podemos leer todos son en su totalidad funciones oficiales-formales sin trascendencia jurídica y que podría ejecutar perfectamente el Presidente del Congreso de los Diputados o del Senado (que por cierto, debería desaparecer) o el Presidente del Gobierno. ¿De verdad merece la pena sostener a una persona que se viste cada día de un uniforme diferente y que se dedica a firmar papelitos de manera robótica? Si por lo menos a la hora de sancionar la aberrante ley del aborto de 2010, que será derogada, hubiese sido coherente con su fe católica (o eso dice que es) podría haber tardado más de dos días en sancionarla, hacer una rueda de prensa, negarse a firmar…
Acabaré informando que la monarquía parlamentaria o la república no son las únicas formas de Estado que existe. Por ejemplo, una forma de Estado que está de moda es el presidencialismo. Sí que es cierto que como todo tiene sus más y sus menos. Podría contar una anécdota en contra del presidencialismo, pero me la reservo para otro artículo.
Lo diré, la monarquía no es una mala idea. Pero comprendo que la gente quiera deshacerse de ella, ya que es imprescindible que la familia real sea ejemplar. Porque si no es así nos hacen dudar de cómo el Rey queda bien en las relaciones internacionales que tan bien se le da. Sabemos también que hay poca posibilidad de que el Rey no supiese en dónde se estaba metiendo su yerno, a no ser que sea tonto.

La República nunca ha tenido buen fin en España, pero Miguel, la gente cambia.

Miguel Schlatter García.

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