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La verdad de los indignados

In 15-M e indignados on 19 junio, 2011 at 18:25
15-M

15-M

Es llamativa la coincidencia que existe entre los indignados y ciertas corrientes políticas. Van siempre contra el sistema, a excepción –claro está- de los indignados valencianos, que van contra Camps, que por casualidades de la vida es del PP. Le llaman corrupto por unos supuestos trajes, lo cual suena a risa al lado de los millones de euros que supuestamente se cargan a la cuenta de socialistas andaluces. Por Andalucía, aunque los presuntos casos de corrupción están a la orden del día, los indignados se quejan contra el sistema, no contra los sinvergüenzas de Cháves, Monteseirín y demás amigos.
Este movimiento ha surgido cuando el desencanto por el socialismo no puede ser mayor, cuando aquellos que veían al PSOE como la solución para España se han dado cuenta de que el PSOE –o Zapatero y su maravilloso equipo – ha creado más problemas de los que ha resuelto.
A mi modo de ver, todo esto ha surgido porque el PSOE ha defraudado a sus votantes, los cuales se han juntado con anarquistas, antisistemas, comunistas y demás para buscar una solución distinta. ¿Por qué? Porque su alternativa democrática o no tiene suficiente fuerza (IU), o no puede existir (anarquistas), o les ha demostrado que no soluciona nada (PSOE). A este rebujito tan curioso de ideologías hay que sumar a unos cuantos indignados que ni ellos mismos saben qué puñetas hacen allí. Pero al menos, son revolucionarios… ¿no es de lo que se trata?
Lo más gracioso de todo es que, como sus representantes democráticos les han defraudado, el sistema está mal; ¿Qué tal si mejoráis vuestra parte de la democracia, que es la que verdaderamente está mal y dejáis al sistema en paz? Hay que ver las tonterías que hay que inventarse para evitar así reconocer que el PSOE no es la solución para nada.

Miguel Fernández de Castro Ruz,
Valencia.

Indignado estoy yo

In 15-M e indignados on 16 junio, 2011 at 7:37
Diputado agredido

Diputado agredido

Tras ver un vídeo de la que han montado los indignados en Barcelona no puedo evitar escribir sin medias tintas y ambigüedades, porque no hay derecho a hacer algo así. Se creen que son protagonistas de una revolución, y como de los pocos nexos que existen en las revoluciones de este estilo es la violencia y las malas formas, ellos toman ejemplo de ello, tomando la violencia y la coacción como medio para cambiar el sistema. Se quejan de las cargas policiales, pero ellos pueden hacer lo que quieran con los diputados: insultarles, zarandearles, pintarles, incluso trataron de quitarle el perro guía a un diputado ciego. Me parece que discrepar es algo muy distinto a faltar al respeto. A muchas de esas personas que insultaban a los diputados no les importa quién sea esa persona, seguramente lo único que miraron es su condición de político.
A ellos realmente no les preocupa una sociedad mejor, quieren una sociedad que hayan montado ellos a su medida, pero ante todo, lo que realmente les lleva a hacer todas estas animaladas es algo tan sencillo como el protagonismo. Son gente que, en general no tienen un plan claro para el futuro, en parte porque la situación no es nada propicia, y en parte porque ellos no ponen especial empeño de su parte. Ven algo de lo que poder sacar pecho, algo de lo que podrán presumir, algo para poder decir: «yo estuve allí». Tienen ya algo que contar que parece ser interesante; al menos salen en los periódicos y gozan de titulares en prensa. Seguro que más de uno guarda recortes de periódico como trofeo.
Me encantaría poder conocer a cada uno de esos gritones, me encantaría ver como cumplían (o cumplen) sus deberes de ciudadano, las calificaciones que obtuvo en el colegio, ver como se implica verdaderamente con los problemas de la sociedad; porque los problemas no se resuelven yendo al Parlamento catalán en plan gallito a gritar. Seamos realistas. Esto sólo ha servido para movilizar a la policía, meter un poco de miedo en el cuerpo a unos políticos y aparecer un día en la portada del periódico. Dentro de una semana todo esto formará parte del olvido. Por eso me da pena ver que gran parte de la juventud está entusiasmada con esto. Este entusiasmo con algo tan chabacano solo pone en evidencia una cosa: que antes de esto no tenían nada que les entusiasmara de veras en la vida.

Miguel Fernández de Castro Ruz,
Valencia.

¡Indignados! Vale, pero ¿con quién…?

In 15-M e indignados on 3 junio, 2011 at 16:33

Crisis económica y alto desempleo. Esto, junto a la incompetencia del gobierno es lo que ha provocado que haya actualmente en muchas capitales de provincia esos asentamientos de los autodenominados “indignados”. Ellos, los indignados, han dado un salto más allá: no se quejan ya de Zapatero, tampoco del PSOE, tampoco de los políticos en general, sino del sistema en su conjunto. Yo a ellos les agradezco el que me hayan dado qué pensar, absteniéndome de juicios políticos, aunque he de decir que creo que se equivocan en mucho de lo que dicen.
Siempre que surge un problema social, y más aún cuando es una crisis económica tan bestial no dudamos en recordar al gobierno sus responsabilidades, lo cual me parece necesario. Pero, ¿Y si nos preguntáramos cada uno de nosotros hasta qué punto somos responsables de todo esto? La mayoría de nosotros hemos tenido hasta ahora una concepción insostenible del trabajo, y ahora estamos pagando por ello. Está muy bien que exijamos a los políticos que nos saquen de ésta, pero si nosotros no mejoramos, antes o después volveremos a caer. El español medio no quería trabajar, lo que quería era tener un trabajo. Es decir, lo único que le llevaba a trabajar es la remuneración económica.
Los cargos públicos no se ven como una oportunidad de servir a los demás que nos llena de orgullo, sino como cima del poder y oportunidad de riqueza. Queda a veces raro el hablar de metas altas, de tener grandes aspiraciones, incluso de aprender, dejando el dinero en planos posteriores. Yo que estoy en la Universidad me sorprendo muchas veces de ver que la actitud de casi todos mis compañeros es la de aprobar. Pero, ¿no estamos en la Universidad para aprender? Parece que ahora ya no, parece que ahora estamos en la Universidad sólo para que nos den el título, que funciona como entrada en el mercado laboral. Y, si el modo más asequible de obtenerlo es copiando, pues se obtiene copiando.
Discrepo con los “indignados” en esto: el problema no es el sistema, el problema somos nosotros, es nuestra actitud. Hemos vivido pensando que podemos hacer lo que queramos en todo momento y ahora lo estamos pagando caro. Vamos a cambiar nosotros, cada uno, que de este modo ya habremos cambiado la sociedad.

Miguel Fernández de Castro Ruz,
Valencia.

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