Es llamativa la coincidencia que existe entre los indignados y ciertas corrientes políticas. Van siempre contra el sistema, a excepción –claro está- de los indignados valencianos, que van contra Camps, que por casualidades de la vida es del PP. Le llaman corrupto por unos supuestos trajes, lo cual suena a risa al lado de los millones de euros que supuestamente se cargan a la cuenta de socialistas andaluces. Por Andalucía, aunque los presuntos casos de corrupción están a la orden del día, los indignados se quejan contra el sistema, no contra los sinvergüenzas de Cháves, Monteseirín y demás amigos.
Este movimiento ha surgido cuando el desencanto por el socialismo no puede ser mayor, cuando aquellos que veían al PSOE como la solución para España se han dado cuenta de que el PSOE –o Zapatero y su maravilloso equipo – ha creado más problemas de los que ha resuelto.
A mi modo de ver, todo esto ha surgido porque el PSOE ha defraudado a sus votantes, los cuales se han juntado con anarquistas, antisistemas, comunistas y demás para buscar una solución distinta. ¿Por qué? Porque su alternativa democrática o no tiene suficiente fuerza (IU), o no puede existir (anarquistas), o les ha demostrado que no soluciona nada (PSOE). A este rebujito tan curioso de ideologías hay que sumar a unos cuantos indignados que ni ellos mismos saben qué puñetas hacen allí. Pero al menos, son revolucionarios… ¿no es de lo que se trata?
Lo más gracioso de todo es que, como sus representantes democráticos les han defraudado, el sistema está mal; ¿Qué tal si mejoráis vuestra parte de la democracia, que es la que verdaderamente está mal y dejáis al sistema en paz? Hay que ver las tonterías que hay que inventarse para evitar así reconocer que el PSOE no es la solución para nada.
Miguel Fernández de Castro Ruz,
Valencia.

