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Archivos de la categoría ‘Cultura’

El nuevo Cirujano de hierro

In Cultura, POLÍTICA on 9 octubre, 2011 at 9:15
Joaquín Costa

Joaquín Costa

Las limitaciones económicas que tenemos en España a nivel nacional y autonómico están haciendo que muchas personas nos estemos replanteando la idoneidad del sistema autonómico para nuestro país. Ya que, si algo está claro hoy, es que este sistema de las comunidades autónomas ha demostrado ser económicamente insostenible. Anteayer, la agencia calificadora de riesgo «Fitch» bajó la calificación de España dos puestos (de AA+ a AA-), y este es el motivo que ha dado: la deuda de las comunidades autónomas. El localismo exacerbado de nuestro país –expresión de una preocupación por la comunidad o municipio propio únicamente, desinteresándose del resto- tiene unas consecuencias negativas muy notables; no sólo en materia económica, sino también culturalmente, así como en el modo de ver España desde los ojos del ciudadano. Creo que va a ser materia de debate en poco tiempo la modificación del sistema autonómico que tanto está lastrando a la economía de nuestro país y –esto ya es opinión personal- de su visión como una unidad.
No sé si el que me lee –si es que alguien me lee- se acordará de Joaquín Costa, aquel que hablaba del «cirujano de hierro» cuando España atravesaba por los años difíciles de 1898. En aquella época la vida política dependía del conocido como «sistema turnista» o «sistema canovista», por el cual se iban turnando el poder entre el partido liberal y el conservador. Fue también en aquellos años cuando España perdió lo que le quedaba de su época imperial: Filipinas, Cuba y Puerto Rico. Entonces, una serie de intelectuales –entre los que se encuentra Joaquín Costa- comenzaron el movimiento conocido como regeneracionismo, por el que criticaban la situación política española. En esos momentos de desesperanza colectiva, Joaquín Costa habló de la necesidad de un «cirujano de hierro», es decir, de un líder capaz de extirpar –por muchos dolores que produjera- aquellos órganos o partes del cuerpo que estaban enfermos, y que ponían en riesgo la vida del cuerpo entero. Hacía así un símil magnífico –a mi modo de ver- con los menesteres de esa sociedad española de antaño. Anunciaba la necesidad de una persona a la que no le temblara el pulso ante la difícil tarea de tomar decisiones adecuadas, por muy dolorosas y costosas que resultaran.
Algo parecido a esto es lo que echo en falta para la sociedad de hoy. Espero que Rajoy –doy casi por hecha su victoria en las próximas elecciones- llegue a ser un líder que haga lo que España necesita, y no lo que haga incrementar sus votos o su fama. Espero que llegue a ser un presidente que, consciente de la lacra que supone tanta administración absurda y tanta división contraproducente, tome las medidas pertinentes para modificar el sistema autonómico en esos puntos que debilitan nuestra economía nacional. Espero que sea un presidente conocedor de las verdaderas necesidades de nuestra sociedad, no sólo en materia económica, sino también en ámbitos tan esenciales como la educación. Espero que, como presidente, consiga derogar leyes como la del aborto, sabiendo que no puede progresar una sociedad que ignora los derechos de los más débiles… ¿Llegará a ser Rajoy ese «cirujano de hierro» que tanto necesita nuestra sociedad? Yo tengo confianza en que lo sea. Espero que él tenga las suficientes agallas para hacer lo que España necesita, por mucho que nos pueda doler. Bienvenido sea ese cirujano que tanto dolor nos produce, si consigue así despojarnos de los miembros que nos están llevando a la muerte.

Miguel Fernández de Castro Ruz.

Por Padilla… ¡Va por él!

In Cultura on 8 octubre, 2011 at 11:58

Escribo este artículo mientras espero impaciente la noticia de que Juan José Padilla está estable y se va recuperar con las mínimas lesiones posibles. Juan José Padilla que con 12 años informó a sus padres de que quería ser matador de toros ha sido víctima de una escalofriante cornada por el cuarto de la tarde. Cornada que le atravesó y rasgó la mejilla, esto le ha causado parálisis en el lado izquierdo de la cara y podría dejarle sin visión en el ojo. Padilla, con innumerables orejas, rabos y puertas grandes a marcado un estilo de torear. Algunos decían que era un loco, otros que es un verdadero torero de los que actualmente quedan pocos. Yo, gran admirador suyo, pido por su pronta recuperación, conmovido por el trágico suceso de ayer tarde. Un torero que hacía que España se sintiera orgullosa de su cultura, de la cultura de la que otros se avergüenzan.

Miguel Schlatter García

La prohibición de los toros en Cataluña; un atropello a la cultura.

In Cultura, Nacionalismos, Sociedad on 7 julio, 2011 at 10:43
Manzanares

Manzanares

Si alguien pretende que me crea que la prohibición de las corridas de toros en Cataluña es fruto de una defensa desinteresada de los «derechos de las animales» -expresión que me pone los bellos como escarpias- la llevan clara; porque eso no se lo cree nadie. Todo el mundo sabe que es fruto de esa política nacionalista empeñada en echar de Cataluña todo lo que recuerde a España –a su origen-, aunque siempre hay gente políticamente correcta que quiere pensar bien. Cualquier persona con dos dedos de frente se daría cuenta de las verdaderas razones de esta prohibición que va en contra de la cultura, de unas tradiciones populares admiradas en todo el mundo y reconocidas como verdaderos acontecimientos culturales. No son antitaurinos, son antiespañoles.
Ellos sabrán lo que hacen. Para romper con todo lo que les recuerde su pertenencia a España –hecho que no cambiará nunca por mucho que lo nieguen- han prescindido de un evento cultural, y estoy seguro de que prescindir de la cultura siempre tiene consecuencias negativas. A mí como español me duele, y me duele porque se ve de lejos las intenciones de esos políticos obsesionados con la separación y la disgregación de España. Muy enfermizos deben ser estos egoísmos nacionalistas como para expulsar la cultura para conseguir sus fines.

Miguel Fernández de Castro Ruz.

Sabio consejo

In Cultura on 10 junio, 2011 at 17:14
D. Francisco de Quevedo

D. Francisco de Quevedo

Haber acabado los exámenes me está permitiendo dedicar a la lectura más que durante el curso, aunque siempre menos de lo que me gustaría. Leyendo me he topado con este sabio consejo de D. Francisco de Quevedo, conocido escritor del Siglo de Oro español. Quevedo hablando del cuerpo aconsejaba:

«Has de tratarle, no como quien vive por él, que es necedad, ni como quien vive para él, que es delito; sino como quien no puede vivir sin él. Trátale como al criado: susténtale, vístele y mándale; que sería cosa fea que te mandase, quién nació para servirte,… »

Miguel Fernández de Castro Ruz,

Valencia.

¿Placer = Felicidad?

In Cultura, Religión on 8 junio, 2011 at 9:07
C.S. Lewis

C.S. Lewis

C. S. Lewis, célebre escritor, describió en su autobiografía su camino de discernimiento entre el placer y la felicidad. Me ha parecido tan interesante que ahí lo cuelgo, para el que le pueda servir:

«Buscaba el placer, y al final lo encontraba. Pero enseguida descubrí que el placer (ese u otro cualquiera) no era lo que yo buscaba. Y pensé que me estaba equivocando, aunque no fue, desde luego, por cuestiones morales; en aquel momento, yo era lo más inmoral que puede ser un hombre en estos temas. La frustración tampoco consistía en haber encontrado un placer rastrero en vez de uno elevado. Era el poco valor de la conclusión lo que aguaba la fiesta. Los perros habían perdido el rastro. Había capturado una presa equivocada. Ofrecer una chuleta de cordero a un hombre que se está muriendo de sed es lo mismo que ofrecer placer sexual al que desea lo que estoy describiendo. No es que me apartara de la experiencia erótica diciendo: ¡eso no! Mis sentimientos eran: bueno, ya veo, pero ¿no nos hemos desviado de nuestro objetivo? El verdadero deseo se marchaba como diciendo: ¿Qué tiene que ver esto conmigo?»

Miguel Fernández de Castro Ruz,

Valencia.

Galileo Galilei… ¿quemado vivo?

In Cultura on 30 abril, 2011 at 12:04
Galileo Galilei

Galileo Galilei

Un estudio del Consejo de Europa dice que el 30 % de los estudiantes de ciencias están convencidos de que Galileo Galilei fue quemado vivo por la condena de la Iglesia. De otra forma, el 97% está convencido de que fue sometido a torturas.
Toda esta gente se llevaría una sorpresa si descubriera la verdad. Toda la historia que circula por ahí sobre la quema en la hoguera de Galileo no es más que un cúmulo de mentiras que no tienen ningún fundamento en la realidad. Lógicamente, los enemigos de la Iglesia no han tenido reparo en tomar como rigurosa una historia que lo único que tiene de riguroso es el nombre de su protagonista. Entre otras muchas cosas que se han inventado sobre Galileo está la famosa frase “Eppur se muove” –y sin embargo se mueve- que supuestamente pronunció ante el Santo Oficio. Esta frase fue invención del periodista Giuseppe Baretti en 1757. Hoy se sabe con seguridad, entre otras muchas cosas, que Galileo no pasó un solo día en la cárcel, ni tampoco padeció ningún maltrato físico. Por el contrario, cuando fue llamado a Roma se hospedó en una vivienda con vistas a los jardines vaticanos, después se trasladó al Villa Medici, y finalmente se hospedó en el palacio arzobispal de Siena, antes de volver a su casa en Arcetri. Pero lo más doloroso de toda esta historia es que Galileo no murió quemado, como muchos piensan, murió en su casa mientras era cuidado por su hija Virginia, que era monja (sor María Celeste).
Está al alcance de cualquier fortuna conocer la verdad, pero esto es lo de siempre; la verdad se encuentra cuando se busca de veras, limpio de prejuicios. Pero hoy en día abunda ese tipo de personas que no buscan la verdad, sino que quieren encontrar a alguien que le diga exactamente lo que quiere oír, independientemente de que sea o no veraz lo que les digan.

Miguel Fernández de Castro Ruz,
Valencia.

Examen para bachilleres

In Cultura, Sociedad on 26 abril, 2011 at 8:36

Artículo de Juan Manuel de Prada

El examen de «cultura democrática» que ABC proponía ayer a cuatrocientos estudiantes de bachillerato en trance de estrenarse como votantes deparaba resultados más bien penosetes; aunque no todas las enseñanzas que de esos resultados pueden extraerse deban calificarse de catastróficas, por cierto. Yo diría que el examen nos confronta con una realidad desoladora, que es el deterioro de nuestro sistema educativo; con una certeza irrefutable, que es el desinterés de nuestros jóvenes hacia los avatares de la politiquilla (que a veces es también desapego hacia el régimen democrático actual); y con un atisbo de esperanza, que es la relativa impermeabilidad de los jóvenes a la propaganda mediática. Por empezar por esta enseñanza más halagüeña, comprobamos que los bachilleres españoles no saben quién es el actual ministro de Industria o el presidente de Radio Televisión Española. ¿Hay algo de malo en ello? Yo diría que no; antes el contrario, considero que su ignorancia aquí puede calificarse de benéfica y saludable, pues demuestra que sus conexiones neuronales aún ejercen cierto grado de bendita resistencia ante la avalancha de información inútil que las apedrea. A mi juicio, resulta mucho más provechoso que los jóvenes sepan que al presidente de Radio Televisión Española lo elige el partido que gobierna para que ejecute obedientemente sus consignas y garantice la provisión de alfalfa propagandística; y que se puede ser ministro de Industria —o de cualquier otra cosa— aunque tu ejecutoria política sea una calamidad con balcones a la calle, con tal de que seas amiguete del presidente de turno y le hayas mostrado adhesión inquebrantable y lacayuna. Yo no sé si los bachilleres españoles saben estos rudimentos; pero que no sepan el nombre de tal o cual gerifalte perecedero se me antoja un signo consolador. Así, al menos, sus conexiones neuronales puedan emplearse en saber quiénes fueron Aristóteles o Calderón de la Barca.

Pero tal vez nuestros bachilleres, que no son tan tontos como tendemos a figurarnos (aunque, desde luego, sean víctimas de un sistema educativo que se afana por convertirlos en dos tontos y medio), sepan perfectamente cómo se eligen en España los ministros y los presidentes de los medios de adoctrinamiento público, aunque no sepan los nombres de quienes adventiciamente ocupan tales cargos o poltronas. Y este conocimiento de lo que verdaderamente importa tal vez sea el que provoca su olímpico desinterés por los avatares de la politiquilla (en lo que demuestran una sabiduría encomiable) y su desapego hacia el régimen democrático actual, en lo que vislumbramos signos preocupantes. Pues para acabar con las lacras que corrompen el régimen democrático actual (para evitar que los ministros sean elegidos por amiguismo o que los presidentes de los medios públicos sean meros ejecutores de consignas y proveedores de alfalfa propagandística) se requieren españoles dispuestos a combatirlas; y aquí podríamos preguntarnos si ese desapego hacia el actual régimen democrático que revela el examen propuesto por ABC no es en realidad un desapego fomentado, cultivado, jaleado por quienes tienen la responsabilidad de estimular el juicio crítico de nuestros jóvenes. Podríamos preguntarnos si ese desapego no es, en realidad, la actitud más provechosa para una casta política que contempla con deleitosa satisfacción la paulatina conversión del pueblo español en ciudadanía pasiva, atiborrada de consignas y propaganda ideológica.

ABC, 25.IV.2011

Discurso inaugural de Kennedy

In Cultura on 24 abril, 2011 at 10:00

“Compatriotas:
Celebramos hoy, no la victoria de un partido, sino un acto de libertad —simbólico de un fin tanto como de un comienzo— que significa una renovación a la par que un cambio, pues ante vosotros y ante Dios Todopoderoso he prestado el solemne juramento concebido por nuestros antepasados hace casi 165 años. El mundo es muy distinto ahora. Porque el hombre tiene en sus manos poder para abolir toda forma de pobreza y para suprimir toda forma de vida humana. Y, sin embargo, las convicciones revolucionarias por las que lucharon nuestros antepasados siguen debatiéndose en todo el globo; entre ellas, la convicción de que los derechos del hombre provienen no de la generosidad del Estado, sino de la mano de Dios.
No olvidemos hoy día que somos los herederos de esa primera revolución. Que sepan desde aquí y ahora amigos y enemigos por igual, que la antorcha ha pasado a manos de una nueva generación de norteamericanos, nacidos en este siglo, templados por la guerra, disciplinados por una paz fría y amarga, orgullosos de nuestro antiguo patrimonio, y no dispuestos a presenciar o permitir la lenta desintegración de los derechos humanos a los que esta nación se ha consagrado siempre, y a los que estamos consagrados hoy aquí y en todo el mundo.
Que sepa toda nación, quiéranos bien o quiéranos mal, que por la supervivencia y el triunfo de la libertad hemos de pagar cualquier precio, sobrellevar cualquier carga, sufrir cualquier penalidad, acudir en apoyo de cualquier amigo y oponernos a cualquier enemigo.[...]
La energía, la fe, la devoción que pongamos en esta empresa iluminará a nuestra patria y a todos los que la sirven, y el resplandor de esa llama podrá en verdad iluminar al mundo.
Así pues, compatriotas: preguntad, no qué puede vuestro país hacer por vosotros; preguntad qué podéis hacer vosotros por vuestro país.
Conciudadanos del mundo: preguntad, no qué pueden hacer por vosotros los Estados Unidos de América, sino qué podremos hacer juntos por la libertad del hombre. [...]

      No se llevará a cabo todo esto en los primeros 100 días. Tampoco se llevará a cabo en los primeros 1.000 días, ni en la vida de este Gobierno, ni quizá siquiera en el curso de nuestra vida en este planeta. Pero empecemos.”

20 de Enero de 1961. Discurso Inaugural J.F. Kennedy, 35º Presidente de EE.UU

La Semana Santa son los padres

In Cultura on 17 abril, 2011 at 17:25

Artículo de Antonio Burgos. ABC, 17. IV. 2011.

No, los Reyes Magos no son los padres. Los Reyes Magos son la infancia, el recuerdo de la niñez, los zapatos puestos en el balcón, aquel tren eléctrico que nunca llegó a la estación de nuestros sueños, y mira que sacamos billete, veces y veces, en la carta que llevábamos a los buzones de Correos, siempre en la duda de dónde echarla, de dónde caía Oriente, si le correspondía el que ponía «Extranjero» o el de «Provincias».
No, los Reyes Magos no son los padres. De ninguna de las maneras. Aunque en un recreo del colegio con bocadillo de carne de membrillo o de solitaria onza de chocolate nos lo dijera aquel niño picardeado que fumaba cigarritos de matalahúva y presumía de haber visto desnuda a una niña mirando por un agujerito en las casetas de la playa, los Reyes Magos no son, nunca fueron, no pueden ser los padres.
Y yo sé por qué. Los padres no pueden ser los Reyes Magos porque a tantas fiestas no pueden acudir, demasiado tienen con su trabajo, con las fatiguitas de la casa, con las angustias de los dineros. Los padres no pueden ser los Reyes Magos porque los padres son la Semana Santa. O dicho del revés: la Semana Santa son los padres. Sin nuestros padres, nosotros no tendríamos ahora la emoción de estas horas de vísperas, para las que parece escrita la descripción que el Apocalipsis (21,2-3) hace de la ciudad santa, de la nueva Jerusalén: «Compuesta como una novia engalanada para su esposo… Ved aquí el tabernáculo de Dios entre los hombres, morará con ellos. Y ellos serán su pueblo, y el mismo Dios, habitando en medio de ellos, será su Dios».
Fueron nuestros padres, llevándonos de la mano, quienes nos enseñaron a deleitarnos con estos olores, con estos sonidos. A alabar al Señor y a su Madre con la sencilla oración del tacto de las cosas: la enea de la silla de la carrera oficial; la cera de la bola que iba creciendo con el lagrimeo de los cirios como una perfecta imagen del mundo; el esparto de los cinturones de los negros nazarenos; la blanca sarga de los que la cruz de Santiago al pecho llevaban, y una palma, y eran niños como nosotros… Nuestros padres nos enseñaron los ritos que aprendieron de los suyos. Repetimos sin saberlo las ceremonias de la tristeza y de la alegría que construyeron amorosamente los padres de los padres de los padres de nuestros padres, y que han ido pasando de generación en generación sin que el tiempo moviera un varal, sin que el viento de los años apagara una vela de la candelería.
Suenan ahora esos primeros tambores, oigo ahora esas primeras cornetas y la emoción que siente la hija de mi hijo es la misma que yo sentí, nieto de mi abuelo. Metáfora perfecta de la vida, hoy la Semana Santa que nace una vez más sin haber muerto nunca, que cada año resucita, es una niña vestida de gala, como para la primera comunión que va a hacer la ciudad. La niña no sabe por qué siente esa emoción, por qué se alegra con esta luz nueva que parece que estrena a la ciudad, ¿o es la ciudad la que estrena luz antigua, luz de siglos, de siempre, que arde en los cirios que irán engrosando la bola de cera de su vida?
Sí, la Semana Santa son los padres. Si para aquella historia chusca sevillana Pilatos fue el que por poco nos deja sin Semana Santa, nuestros padres y los padres de nuestros padres son los que no nos dejaron sin Semana Santa, los que construyeron este gozo que hoy estrenan nuestros hijos, y que cada Domingo de Ramos estrenarán los hijos de nuestros hijos.

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