Las limitaciones económicas que tenemos en España a nivel nacional y autonómico están haciendo que muchas personas nos estemos replanteando la idoneidad del sistema autonómico para nuestro país. Ya que, si algo está claro hoy, es que este sistema de las comunidades autónomas ha demostrado ser económicamente insostenible. Anteayer, la agencia calificadora de riesgo «Fitch» bajó la calificación de España dos puestos (de AA+ a AA-), y este es el motivo que ha dado: la deuda de las comunidades autónomas. El localismo exacerbado de nuestro país –expresión de una preocupación por la comunidad o municipio propio únicamente, desinteresándose del resto- tiene unas consecuencias negativas muy notables; no sólo en materia económica, sino también culturalmente, así como en el modo de ver España desde los ojos del ciudadano. Creo que va a ser materia de debate en poco tiempo la modificación del sistema autonómico que tanto está lastrando a la economía de nuestro país y –esto ya es opinión personal- de su visión como una unidad.
No sé si el que me lee –si es que alguien me lee- se acordará de Joaquín Costa, aquel que hablaba del «cirujano de hierro» cuando España atravesaba por los años difíciles de 1898. En aquella época la vida política dependía del conocido como «sistema turnista» o «sistema canovista», por el cual se iban turnando el poder entre el partido liberal y el conservador. Fue también en aquellos años cuando España perdió lo que le quedaba de su época imperial: Filipinas, Cuba y Puerto Rico. Entonces, una serie de intelectuales –entre los que se encuentra Joaquín Costa- comenzaron el movimiento conocido como regeneracionismo, por el que criticaban la situación política española. En esos momentos de desesperanza colectiva, Joaquín Costa habló de la necesidad de un «cirujano de hierro», es decir, de un líder capaz de extirpar –por muchos dolores que produjera- aquellos órganos o partes del cuerpo que estaban enfermos, y que ponían en riesgo la vida del cuerpo entero. Hacía así un símil magnífico –a mi modo de ver- con los menesteres de esa sociedad española de antaño. Anunciaba la necesidad de una persona a la que no le temblara el pulso ante la difícil tarea de tomar decisiones adecuadas, por muy dolorosas y costosas que resultaran.
Algo parecido a esto es lo que echo en falta para la sociedad de hoy. Espero que Rajoy –doy casi por hecha su victoria en las próximas elecciones- llegue a ser un líder que haga lo que España necesita, y no lo que haga incrementar sus votos o su fama. Espero que llegue a ser un presidente que, consciente de la lacra que supone tanta administración absurda y tanta división contraproducente, tome las medidas pertinentes para modificar el sistema autonómico en esos puntos que debilitan nuestra economía nacional. Espero que sea un presidente conocedor de las verdaderas necesidades de nuestra sociedad, no sólo en materia económica, sino también en ámbitos tan esenciales como la educación. Espero que, como presidente, consiga derogar leyes como la del aborto, sabiendo que no puede progresar una sociedad que ignora los derechos de los más débiles… ¿Llegará a ser Rajoy ese «cirujano de hierro» que tanto necesita nuestra sociedad? Yo tengo confianza en que lo sea. Espero que él tenga las suficientes agallas para hacer lo que España necesita, por mucho que nos pueda doler. Bienvenido sea ese cirujano que tanto dolor nos produce, si consigue así despojarnos de los miembros que nos están llevando a la muerte.
Miguel Fernández de Castro Ruz.





